Durante siglos, la música se consideró una forma de arte vinculada a la naturaleza, basada en el equilibrio, la proporción y el movimiento. El contrapunto expresa esta idea a través de voces independientes que se entrelazan sin perder su identidad.
Aunque en el siglo XVIII prevaleció un estilo más sencillo, algunos compositores conservaron este lenguaje elaborado. Handel fue capaz de combinar la solidez estructural con la fluidez expresiva.
Las obras de este programa comparten este enfoque en el diálogo entre las voces, creando un discurso musical natural y en constante cambio.
En general, estas piezas reflejan un momento de transformación en el que el intercambio de estilos redefinió el lenguaje de la música francesa del siglo XVIII.